La Fiscalía reconoce en audiencia judicial que “no investiga a Facundo” ni le atribuye delitos, pero el Tribunal mantiene su prisión: derecho penal del enemigo contra líderes indígenas
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El Minuto 25:55: Cuando la Fiscalía Confiesa que No Tiene Pruebas
El 17 de diciembre de 2024 se llevó a cabo una audiencia judicial que debería ser estudiada en todas las facultades de Derecho de Argentina como ejemplo perfecto de cómo el Estado viola sistemáticamente los derechos humanos de los pueblos originarios. En el minuto 25:55 de esa audiencia ocurrió algo extraordinario: la Fiscalía reconoció abiertamente que “no investiga a Facundo” y que “no se le atribuye autorías de hechos.”
Lean esto con la atención que merece: un hombre está detenido en la Unidad 6 de Rawson del Servicio Penitenciario Federal, a 2.000 kilómetros de Buenos Aires y casi 1.000 de su familia, sin que la Fiscalía le impute delito alguno.
La Fiscalía afirmó sin despeinarse que “investigan a la organización” —la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM)— pero no pueden probar la existencia de esa organización, no pueden vincular concretamente a Facundo con delitos específicos, no tienen evidencia de autoría material de ningún hecho criminal.
Y aun así, el Tribunal avaló que siga detenido.
Este no es un caso aislado de error judicial. Es persecución política sistemática contra líderes mapuche. Es la aplicación deliberada de lo que juristas críticos denominan “Derecho Penal del Enemigo”: la suspensión de garantías constitucionales contra quienes el Estado considera amenazas políticas, sin necesidad de probar delitos concretos.
Facundo Jones Huala: Lonko, Dirigente, Preso Político
Facundo Jones Huala es lonko (autoridad tradicional) de la comunidad mapuche. Es dirigente de su pueblo. Es uno de los líderes más visibles de la resistencia territorial mapuche en la Patagonia argentina. Y por eso está preso.
No está detenido por haber cometido delitos probados. Está detenido por ser quien es: un líder indígena que reivindica los derechos territoriales de su pueblo. Está detenido porque el Estado argentino, aliado con intereses corporativos que explotan territorios ancestrales mapuche, necesita neutralizar la resistencia indígena mediante la criminalización de sus líderes.
Facundo es uno de dos presos políticos mapuche actualmente detenidos. El otro es Pablo Coluhuan. Ambos son lonkos. Ambos son dirigentes comunitarios. Ambos están en la Unidad 6 de Rawson, en la Patagonia profunda, deliberadamente alejados de sus familias, comunidades y redes de apoyo.
Esta no es coincidencia. Es estrategia de aislamiento y tortura psicológica. Mantener presos políticos indígenas a 2.000 kilómetros de Buenos Aires y 1.000 de sus comunidades dificulta las visitas familiares, el acompañamiento comunitario, la atención mediática y el apoyo legal efectivo.
Del “Derecho Penal de Actos” al “Derecho Penal del Enemigo”
El derecho penal liberal —esa construcción teórica que estudian en las facultades de Derecho— se basa en el “principio de acto”: las personas son juzgadas y condenadas por actos concretos que cometen, no por quiénes son, qué piensan o con quién se relacionan.
Este principio está constitucionalmente garantizado en Argentina:
- Art. 18 de la Constitución Nacional: “Ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso”
- Art. 75 inc. 22: Los tratados internacionales de derechos humanos tienen jerarquía constitucional
- Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Art. 14): Toda persona tiene derecho a un juicio justo con presunción de inocencia
- Convención Americana sobre Derechos Humanos (Art. 8): Garantías judiciales del debido proceso
Pero el caso de Facundo Jones Huala demuestra que todas estas garantías son letra muerta cuando el acusado es un líder indígena que incomoda al poder.
La Confesión Judicial del Minuto 25:55
Cuando el Tribunal preguntó a la Fiscalía sobre la investigación, esta respondió:
- “No investigan a Facundo”
- “No se le atribuye autorías de hechos”
- “Investigan a la organización”
Esto es jurídicamente aberrante por múltiples razones:
- No se puede detener a alguien “investigando una organización” sin imputarle delitos concretos. El derecho penal castiga conductas individuales, no pertenencias grupales abstractas.
- La “organización” (RAM) no está probada jurídicamente. La Fiscalía no ha demostrado la existencia formal de esta organización, su estructura, sus miembros, sus decisiones. Es una construcción discursiva para criminalizar la resistencia mapuche.
- No importa que Facundo estuviera preso a 2.000 kilómetros cuando ocurrieron ciertos hechos. Lo que importa, según esta lógica perversa, es “cuál es su opinión sobre esos hechos,” si “reivindica la rebeldía mapuche.”
- No hay acusados concretos por hechos específicos, pero si alguien es mapuche rebelde y Facundo reivindica la rebeldía mapuche, paga Facundo.
- Una persona acusada solo de usurpación (recuperación de territorio ancestral) se convierte en sospechosa de asociación criminal si lo hace como parte del pueblo mapuche.
Esto es Derecho Penal del Autor, no de actos. Es juzgar a alguien por quién es (líder mapuche), qué piensa (reivindica derechos territoriales), con quién se vincula (comunidades en resistencia), no por actos delictivos probados.
La Prisión Preventiva Ilegal: Dos Años Sin Pruebas
La prisión preventiva es una medida excepcional en el derecho procesal penal. Solo debe aplicarse cuando existe:
- Peligro de fuga debidamente fundamentado
- Riesgo de entorpecimiento de la investigación
- Pruebas suficientes de responsabilidad penal
- Proporcionalidad: la gravedad del delito justifica la detención anticipada
En el caso de Facundo, ninguno de estos requisitos está cumplido:
- No hay peligro de fuga real: Es un líder comunitario con familia y arraigo territorial profundo
- No hay riesgo de entorpecimiento: La Fiscalía misma reconoce que no lo investiga por actos concretos
- No hay pruebas: La Fiscalía admite que no puede atribuirle autorías
- No hay proporcionalidad: Mantener detenido a alguien dos años “investigando una organización” sin imputaciones concretas es desproporcionado y violatorio de derechos fundamentales
Sin embargo, la Fiscalía camina tranquila porque tiene dos años legales para mantenerlo detenido sin aportar nada concreto. Este plazo máximo de prisión preventiva —pensado como garantía para acelerar investigaciones— se pervierte en su opuesto: dos años de detención arbitraria garantizada.
Mientras tanto, pasan los meses y la Fiscalía no aporta nada concreto. Porque no puede. Porque Facundo está preso no por lo que hizo sino por lo que representa: liderazgo mapuche en defensa territorial.
El Ensañamiento Sistemático: Criminalización de la Resistencia Indígena
El caso de Facundo no es aislado. Es parte de una estrategia sistemática de criminalización de la resistencia indígena en toda América Latina, particularmente contra pueblos que defienden territorios codiciados por corporaciones extractivas.
El Patrón de Persecución
- Identificar líderes visibles de comunidades en resistencia territorial
- Construir narrativas de “terrorismo” o “asociación ilícita” sin pruebas concretas
- Aplicar prisión preventiva prolongada sin imputaciones específicas
- Aislar geográficamente a los detenidos de sus comunidades y redes de apoyo
- Generar terror ejemplificador en otras comunidades: “esto les pasará si resisten”
- Mantener detención el máximo tiempo legal sin avanzar en pruebas
- Cuando se acerca el plazo límite, o liberan por falta de pruebas (con el daño ya hecho) o inventan nuevas imputaciones para renovar la detención
Este patrón se ha documentado en México (presos políticos indígenas otomíes, nahuas, purépechas), Chile (presos mapuche bajo Ley Antiterrorista), Colombia (líderes indígenas y campesinos asesinados o criminalizados), Brasil (líderes indígenas amazónicos perseguidos), Ecuador, Perú, Bolivia y prácticamente todos los países latinoamericanos.
Facundo y Pablo: Ejemplo para Aterrorizar
Los dos lonkos detenidos —Facundo Jones Huala y Pablo Coluhuan— son mensajes del Estado argentino a todas las comunidades mapuche en resistencia: “Si se organizan, si defienden territorio, si tienen líderes visibles, los encarcelaremos sin pruebas y los mantendremos años detenidos.”
Este es terrorismo de Estado: usar la violencia institucional (prisión arbitraria) contra población civil para generar terror político y desarticular movimientos sociales.
La Complicidad Judicial: Jueces que Reconocen Dudas pero Avalan la Detención
Lo más escandaloso de la audiencia del 17 de diciembre es que el Tribunal expresó dudas sobre las pruebas, cuestionó a la Fiscalía sobre la falta de evidencia concreta, pero aun así avaló la detención.
Esto demuestra algo que la Gremial de Abogados y Abogadas ha venido denunciando: “No hay jueces justos ni leyes justas en un sistema de explotación y saqueo.”
Los jueces pueden tener conciencia crítica, pueden expresar dudas, pueden hacer preguntas incómodas a la Fiscalía. Pero al final del día, responden a los mismos dueños:
- Al gobierno vendepatria que prioriza intereses corporativos sobre derechos indígenas
- A los poderes económicos que explotan territorios ancestrales mapuche (petroleras, mineras, inmobiliarias, terratenientes)
- Al imperialismo que necesita disciplinar resistencias territoriales para garantizar saqueo de bienes comunes
La sentencia que mantiene detenido a Facundo sin pruebas no es “error judicial.” Es cumplimiento de la función política del Poder Judicial en un Estado colonial: reprimir y neutralizar resistencias indígenas que amenazan intereses del capital.
La Hipocresía de los “Derechos Humanos” Selectivos
La Gremial señala algo crucial: “Los jueces y fiscales que hablan de ‘derechos humanos’ y temas de ‘perspectivas de género’ luego se ensañan con hombres y mujeres mapuche.”
Esto expone la selectividad política de los “derechos humanos” tal como los aplica el sistema judicial argentino:
- Derechos humanos SÍ: para discursos académicos, conferencias internacionales, imagen progresista del Estado
- Derechos humanos NO: cuando se trata de líderes indígenas que defienden territorios contra intereses corporativos
Esta hipocresía no es contradicción. Es funcionalidad: el discurso de derechos humanos legitima al Estado como “democrático y garantista” mientras simultáneamente encarcela presos políticos indígenas sin pruebas.
Las Condiciones de Detención: Tortura por Aislamiento
Facundo y Pablo permanecen en la Unidad 6 de Rawson, cárcel federal de máxima seguridad ubicada en la Patagonia profunda:
- A 2.000 kilómetros de Buenos Aires, donde están los principales medios de comunicación, organizaciones de derechos humanos, centros de poder político
- A casi 1.000 kilómetros de sus familias y comunidades, dificultando visitas regulares, apoyo emocional, contención comunitaria
- En una región de clima extremo, con inviernos brutales y aislamiento geográfico severo
Esta ubicación no es logística neutral. Es estrategia deliberada de aislamiento que constituye trato cruel, inhumano y degradante según estándares internacionales de derechos humanos.
Violación de Estándares Internacionales
Las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos (Reglas Mandela) establecen que:
- Regla 43: Los reclusos deben estar en establecimientos cercanos a su hogar, familia o lugar de reinserción social
- Regla 58: Se reconoce el derecho a mantener contacto con familiares mediante visitas frecuentes
- Regla 44: Los traslados que alejen innecesariamente a reclusos de sus hogares son perjudiciales
El Convenio 169 de la OIT (ratificado por Argentina) establece:
- Art. 10: “Deberá darse preferencia a tipos de sanción distintos del encarcelamiento” para pueblos indígenas
- Art. 9: Las sanciones penales deben tener en cuenta las características económicas, sociales y culturales de los pueblos indígenas
- Art. 12: Los pueblos indígenas deben poder mantener sus costumbres y prácticas culturales incluso en prisión
Mantener a dos lonkos mapuche en una cárcel federal a 1.000 kilómetros de sus comunidades viola flagrantemente estos estándares internacionales.
La RAM: Construcción Discursiva para Criminalizar Resistencia
La Fiscalía justifica la detención de Facundo diciendo que “investiga a la organización” —la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM). Pero esta “organización” es primordialmente una construcción discursiva del Estado y medios corporativos para criminalizar la resistencia territorial mapuche.
¿Qué es la RAM?
Según el Estado argentino y grandes medios: una “organización terrorista” con estructura jerárquica, planificación de “atentados,” objetivos de “separatismo.”
Según las comunidades mapuche: un nombre que agrupa diferentes formas de resistencia y recuperación territorial de múltiples comunidades autónomas, sin estructura centralizada ni planificación coordinada de “ataques.”
La diferencia no es semántica. Es la diferencia entre:
- Resistencia legítima de pueblos originarios defendiendo territorios ancestrales garantizados constitucionalmente
- “Terrorismo” que justifica represión, criminalización, prisión sin pruebas
El Estado argentino necesita construir la narrativa del “terrorismo mapuche” porque:
- Deslegitima reclamos territoriales legítimos presentándolos como violencia criminal
- Justifica represión estatal contra comunidades que resisten despojos
- Genera consenso social para políticas represivas (“hay que combatir el terrorismo”)
- Habilita aplicación de legislación excepcional (prisión preventiva extendida, infiltración de comunidades, espionaje)
La Fiscalía No Puede Probar la Existencia de la RAM
En la audiencia del 17 de diciembre, cuando el Tribunal preguntó específicamente sobre la investigación, la Fiscalía no pudo:
- Demostrar estructura orgánica de la supuesta organización
- Identificar jerarquías, roles, división de funciones
- Probar vínculos orgánicos entre diferentes comunidades que resisten
- Vincular a Facundo específicamente con decisiones o actos de esta supuesta organización
Si no pueden probar la existencia de la organización, ¿cómo pueden mantener detenido a alguien por “pertenecer” a ella?
La respuesta es simple: no se trata de derecho penal. Se trata de represión política.
Lo que Viene: Facundo como Advertencia para Toda Resistencia Social
La Gremial de Abogados y Abogadas hace un señalamiento crucial: “Facundo es un claro ejemplo de lo que vendrá.”
El “Derecho Penal del Enemigo” aplicado contra líderes mapuche no se limitará a pueblos originarios. Es el modelo que el Estado aplicará contra cualquier resistencia social que amenace intereses corporativos:
- Ambientalistas que se oponen a megaminería
- Campesinos que resisten desalojos por agronegocios
- Trabajadores que organizan sindicatos combativos
- Vecinos que luchan contra contaminación industrial
- Estudiantes que movilizan contra ajuste educativo
- Feministas que atacan estructuras patriarcales del poder
El mensaje del Estado es claro: “Así harán con todos y todas.” Por más simpatía o antipatía que se tenga con Facundo o con las tácticas específicas de resistencia mapuche, lo cierto es que la aplicación del Derecho Penal del Enemigo primero es contra líderes indígenas, pero no se detendrá ahí.
La Función del Preso Político: Generar Terror Ejemplificador
Los presos políticos cumplen una función en la estrategia represiva estatal:
- Desarticular organización: Sacar de circulación a líderes visibles debilita movimientos sociales
- Generar terror: “Esto te puede pasar a vos si te organizás”
- Consumir energía militante: Años de campaña por liberación desgastan movimientos
- Dividir sectores sociales: “Son violentos/terroristas, no merecen solidaridad”
- Normalizar represión: La sociedad se acostumbra a que “algunos” estén presos sin garantías
Facundo y Pablo están pagando con años de su vida el costo de ser ejemplos públicos de lo que el Estado hace con quienes resisten.
Violaciones Concretas de Derechos Humanos
El caso de Facundo Jones Huala constituye violación flagrante de múltiples instrumentos de derechos humanos:
Constitución Nacional Argentina
- Art. 18: Prisión sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho
- Art. 75 inc. 17: Reconocimiento de preexistencia indígena y posesión de tierras
- Art. 75 inc. 22: Jerarquía constitucional de tratados de DDHH violados
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
- Art. 9: Derecho a la libertad y seguridad personal, prohibición de detención arbitraria
- Art. 14: Derecho a juicio justo, presunción de inocencia
- Art. 26: Igualdad ante la ley sin discriminación
Convención Americana sobre Derechos Humanos
- Art. 7: Derecho a la libertad personal
- Art. 8: Garantías judiciales del debido proceso
- Art. 24: Igualdad ante la ley
Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas
- Art. 8: Derecho a conservar costumbres e instituciones propias
- Art. 9: Los métodos de control social indígenas deben respetarse
- Art. 10: Preferencia por sanciones distintas al encarcelamiento
- Art. 12: Consideración de características culturales en sanciones penales
Declaración de la ONU sobre Derechos de los Pueblos Indígenas
- Art. 7: Derecho a la vida, integridad física y mental, libertad y seguridad
- Art. 40: Derecho a procedimientos justos para arreglo de controversias con Estados
TODAS estas garantías están siendo violadas sistemáticamente en el caso de Facundo Jones Huala.
El CELS y la Solidaridad Necesaria
La Gremial agradece expresamente al Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) por intervenir activamente en la audiencia como Amicus Curiae a favor de Facundo.
Esta intervención es fundamental porque:
- Legitima la caracterización de “preso político” al involucrar a organización de DDHH prestigiosa
- Aporta argumentación jurídica técnica desde perspectiva de derechos humanos
- Visibiliza el caso ante comunidad internacional de DDHH
- Presiona al Tribunal con presencia de observadores calificados
- Construye solidaridad transversal entre luchas indígenas y movimiento de DDHH
La solidaridad del CELS demuestra que sectores del movimiento de derechos humanos argentino reconocen el carácter político de la prisión de Facundo y la gravedad de las violaciones jurídicas en su caso.
Llamado a la Acción: Libertad Inmediata para los Presos Políticos Mapuche
El caso de Facundo Jones Huala y Pablo Coluhuan exige acciones urgentes:
1. Libertad Inmediata Incondicional
Facundo y Pablo deben ser liberados inmediatamente. No hay pruebas, no hay imputaciones concretas, la detención es arbitraria y violatoria de derechos fundamentales.
2. Investigación de Responsables
Los fiscales y jueces que mantienen esta detención ilegal deben ser investigados por violación de deberes de funcionario público y prevaricato.
3. Traslado Inmediato si No Se Libera
Si el Estado insiste en mantener la detención, Facundo y Pablo deben ser trasladados inmediatamente a establecimientos cercanos a sus comunidades, cumpliendo estándares internacionales.
4. Reparación Integral
Los años de detención arbitraria merecen reparación económica, simbólica y comunitaria para Facundo, Pablo y sus familias.
5. Cese de Criminalización de Resistencia Mapuche
El Estado debe cesar inmediatamente la persecución judicial contra líderes y comunidades mapuche que defienden territorios ancestrales.
6. Cumplimiento de Garantías Constitucionales
Aplicación efectiva del Art. 75 inc. 17 de la Constitución: reconocimiento de preexistencia indígena y entrega de tierras comunitarias.
7. Desmilitarización de Territorios Ancestrales
Retiro de fuerzas de seguridad que hostigan comunidades mapuche en Patagonia.
8. Solidaridad Activa de Organizaciones Sociales
Todas las organizaciones políticas, sindicales, de DDHH, estudiantiles, feministas, ambientalistas deben pronunciarse exigiendo libertad para los presos políticos mapuche.
9. Campaña de Visibilización Internacional
Denuncia ante organismos internacionales: Comisión Interamericana de DDHH, Relatores de ONU sobre pueblos indígenas y sobre defensores de DDHH.
10. Movilización y Acción Directa
Marchas, acampes, escraches en tribunales, fiscalías, ministerios. La presión en las calles es fundamental para conquistar libertad de presos políticos.
Conclusión: No Hay Justicia en un Sistema de Saqueo
El caso de Facundo Jones Huala demuestra una verdad que duele pero que no podemos negar: No hay jueces justos ni leyes justas en un sistema de explotación y saqueo.
Pueden existir jueces individuales con conciencia crítica. Pueden existir normas legales garantistas en los códigos. Pero cuando el sistema judicial debe elegir entre garantizar derechos de pueblos originarios o proteger intereses corporativos que explotan territorios ancestrales, el Poder Judicial argentino elige sistemáticamente el segundo.
Facundo permanece detenido sin pruebas porque es un líder mapuche efectivo en la defensa territorial. Porque su libertad amenaza negocios multimillonarios en la Patagonia. Porque su voz organiza resistencias que el capital necesita desarticular.
La Fiscalía confiesa en audiencia judicial que “no lo investiga,” que “no le atribuye delitos,” pero aun así el Tribunal avala su detención. Esta confesión judicial expone la verdad desnuda del sistema: Facundo está preso por ser mapuche rebelde, no por haber cometido delitos.
Esto es Derecho Penal del Enemigo. Esto es persecución política por identidad étnica. Esto es terrorismo de Estado contra pueblos originarios.
Y si no nos organizamos solidariamente para exigir su libertad, esto será aplicado masivamente contra cualquier resistencia social en los años venideros.
Facundo Jones Huala y Pablo Coluhuan deben ser liberados inmediatamente. Su prisión es ilegal, es injusta, es colonial. Su libertad es nuestra lucha.

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